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Nuevas oportunidades: Centros de Transformación de Madera

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La principal preocupación de la juventud de la Costa Caribe Norte de Nicaragua gira alrededor del empleo. El hecho de tener que vivir casi exclusivamente de los recursos naturales, dadas las inexistentes posibilidades de emplearse en otros temas, les perfila casi siempre hacia temas agrícolas.

La juventud en esta zona es privilegiada por tener a su alcance acceso a tierras comunitarias y por conocer desde la infancia el trabajo de la producción agrícola. Sin embargo, la falta de ingresos en general, hace a su vez que la población joven no disponga de recursos para invertir en mejorar sus capacidades y sus medios productivos.  El trabajo en la agricultura y la explotación de madera son opciones de vida, pero no poseen capital de trabajo, herramientas apropiadas ni conocimientos técnicos para lograr buenos rendimientos y hacer de dicha actividad una fuente de ingresos. En el caso de las mujeres jóvenes la situación se vuelve más crítica, porque son relegadas a ejercer trabajos domésticos no remunerados ni reconocidos, por lo que se ven con frecuencia obligadas a emigrar para trabajar como empleadas domésticas.

La mayor expectativa de la juventud es salir de la pobreza y llegar a la vida adulta en mejores condiciones. Para ello, su prioridad es encontrar alternativas de ingresos que sean asequibles a sus niveles de instrucción y con rentabilidad.

En este marco de ausencia de espacios de formación en la zona, es donde el Programa EDEPROSASA ha concentrado sus esfuerzos. La generación de autoempleo y la promoción de emprendimientos para que las personas jóvenes de las comunidades logren tener nuevas y mejores oportunidades para su desarrollo, se ha venido ampliando de manera incipiente como resultado de los procesos impulsados desde las organizaciones juveniles locales.

Las personas jóvenes han comenzado a producir vegetales, hortalizas, frutas que venden en sus comunidades y llevan a las cabeceras municipales a menor costo que lo que llega de la zona del pacífico nicaragüense. Además, han comenzado a procesar parte de estos productos y fabricar muebles de calidad y artesanías, dando valor agregado a la madera, a través de procesos de educación que les pone en mejores condiciones para el autoempleo y para desarrollar sus capacidades económicas en la propia comunidad.

A través de los cuatro centros de procesamiento de la madera, se ha impulsado la formación para el empleo y se ha dotado de maquinarias necesarias para la puesta en marcha de los emprendimientos. Se elaboran muebles que canalizan la demanda de las comunidades, bancas para la iglesia, puertas y pupitres para las escuelas, sillas y mesas, todo esto que antes debían conseguirlo lejos y a precios altos hoy en día son elaborados por jóvenes de la comunidad, quienes los producen, generando empleo y recursos que les permiten dinamizar la economía comunitaria.

Lo más importante de este proceso es el resultado, que es una juventud dueña de su trabajo y con acceso a un empleo digno.

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